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NSOCKS
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- Capítulo 18 Nada que fichar Una IP que ya estaba infectada se conectó por telnet al cebo y pegó de golpe una receta: once binarios, uno por arquitectura, cada uno con un nombre inventado que no se repetirá nunca. Dos pesaban exactamente lo mismo y parecían variantes — resultaron ser las builds i586 e i686 del mismo programa. Y detrás no venía un bicho suelto: medio centenar de binarios distintos en dos semanas. La entrega entera está montada para que ninguna lista de bloqueo, ni por nombre ni por firma, atrape nada.
- Capítulo 19 ¿Un Mirai que no sabía atacar? Bajé los tres binarios del capítulo anterior esperando el arsenal de DDoS de siempre. No estaba: ni una función de ataque. Lo que hace en su lugar —y, sobre todo, el canal por el que le llegan las órdenes— es lo más raro que ha entrado por el cebo. Un bicho pensado, de arriba abajo, para que no se le vea.
- Capítulo 20 Doce coartadas y un buzón El capítulo anterior dejó una pregunta que el binario no responde: de los trece servidores STUN a los que Cling baliza, uno tiene que ser el buzón del operador —porque el bot solo le anuncia sus puertos a esos trece, a nadie más—, pero los trece parecen proveedores de VoIP inocentes. No lo cacé emitiendo una orden; lo encontré por descarte y por exclusividad, mirando con registros públicos quién habla con cada uno. Doce tienen coartada. El decimotercero, no.