Familia
Mirai
La botnet que tiró media internet en 2016. Aquí cayó «milnetv4», con su config cifrada a un solo byte y una clave que se delataba sola.
Mirai irrumpió en 2016 y cambió el juego: con él, decenas de miles de cámaras y routers domésticos tumbaron a medio internet. Cuando su código fuente se filtró, se convirtió —junto a Gafgyt— en la otra gran estirpe de la que desciende casi todo el malware de botnets del IoT.
Su sello técnico es reconocible: compila el mismo bot para una docena de arquitecturas de CPU, desactiva el watchdog del aparato para que no pueda reiniciarse y limpiarse, barre /proc para matar a la competencia, y recibe sus órdenes de ataque como opcodes numéricos desde un servidor de mando.
Aquí lo cazamos vivo, le seguimos el rastro hasta su servidor de reparto, y lo abrimos con Ghidra hasta ver su arsenal completo.
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La botnet que se dejó el código a la vista
Otro entra y suelta su bicho. Pero este se dejó una puerta abierta en su propio servidor de reparto — y dentro estaba el código fuente. Un Mirai multiarquitectura, cazado con las manos en la masa.
Mirai
2026-08 - 04
Mirai al descubierto: 16 métodos y un XOR de un byte
El bot del capítulo anterior guardaba su config cifrada y sus órdenes en clave. Con Ghidra sale todo: el descifrado (un XOR ridículo), el nombre real de la botnet, el protocolo de su C2 y su arsenal completo — sin repartir armas.
Mirai
2026-08 - 17
Recién salido del horno
Un domingo tranquilo, mi alarma de binarios nuevos saltó tras días muda. El primer pensamiento fue el mejor de todos: algo fresco. Lo que vino después fue una montaña rusa — un viejo conocido, un falso positivo que casi me la cuela, y por fin un bicho que no figuraba en ningún repositorio público, cazado a menos de treinta horas de nacer.
Mirai
2026-08