<?xml version="1.0" encoding="utf-8" standalone="yes"?><rss version="2.0" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"><channel><title>DIICOT · Bitácora de un honeypot perdido</title><link>https://blog.efespain.com/diicot/</link><description>Un honeypot en algún rincón de la red. Cada infección, una historia que merece ser contada.</description><generator>Hugo</generator><language>es</language><managingEditor>eFeSpain</managingEditor><webMaster>eFeSpain</webMaster><copyright>2026 eFeSpain</copyright><lastBuildDate>Tue, 01 Sep 2026 12:00:00 +0000</lastBuildDate><atom:link href="https://blog.efespain.com/diicot/index.xml" rel="self" type="application/rss+xml"/><item><title>La cartera que nunca viaja</title><link>https://blog.efespain.com/capitulo-28/</link><pubDate>Tue, 01 Sep 2026 12:00:00 +0000</pubDate><guid>https://blog.efespain.com/capitulo-28/</guid><description>Los dos capítulos anteriores dejaron el kit desmontado pieza a pieza, y una pregunta sin responder: a quién le paga. Fui a buscarlo. Y me encontré con un diseño que lo impide — la configuración de minado no viaja nunca dentro del bicho, se descarga después — y con un andamio que alguien ya había desmontado. Esto es la persecución, lo que sí planta cuando le dejas correr, y hasta dónde llega lo que puedo demostrar sobre quién hay detrás.</description></item><item><title>Sesenta y seis segundos</title><link>https://blog.efespain.com/capitulo-26/</link><pubDate>Tue, 01 Sep 2026 12:00:00 +0000</pubDate><guid>https://blog.efespain.com/capitulo-26/</guid><description>La familia del capítulo anterior no se quedó quieta: hay una versión más nueva circulando, y la pillé desde el primer segundo. Entra por SSH a la fuerza, mide el equipo, desaloja a la competencia —incluida su propia versión vieja—, sube dieciséis megas de un solo fichero y lanza. Todo en poco más de un minuto. Y entonces se estrella contra una línea del fstab.</description></item><item><title>Solo el líder habla</title><link>https://blog.efespain.com/capitulo-27/</link><pubDate>Tue, 01 Sep 2026 12:00:00 +0000</pubDate><guid>https://blog.efespain.com/capitulo-27/</guid><description>El kit se quedó quieto en el disco, así que lo encendí yo en una jaula sin salida. Dentro hay un bot que exige saber su propia dirección antes de nada, se une a una malla de hasta dos mil nodos, celebra una elección y se corona líder — y solo entonces abre un chat de Telegram. El operador no entra en ninguna máquina: manda un mensaje al jefe de la manada. Y cuando le quemas el chat, la botnet se cura sola.</description></item><item><title>La línea que nadie escribió</title><link>https://blog.efespain.com/capitulo-24/</link><pubDate>Tue, 01 Sep 2026 12:00:00 +0000</pubDate><guid>https://blog.efespain.com/capitulo-24/</guid><description>En el capítulo anterior quedó un número sin explicar: el backdoor borraba un proceso distinto en cada instalación, y eso no se puede saber de antemano. Abro el minero y aparece la respuesta — una plantilla con el hueco reservado. De paso sale la cartera a la que va el dinero, detrás de un cifrado que da risa.</description></item><item><title>Veinte euros al día</title><link>https://blog.efespain.com/capitulo-25/</link><pubDate>Tue, 01 Sep 2026 12:00:00 +0000</pubDate><guid>https://blog.efespain.com/capitulo-25/</guid><description>El destripe me dejó una cartera de Monero y una pregunta que el binario no contesta: cuánto lleva ganado esto. Monero está hecho para que no se pueda mirar un saldo — pero el pool contra el que minan publica estadísticas por cartera, y eso es una página abierta. Lo que salió al preguntar: una caja cobrando desde enero de 2021, otra que ya estaba encendida meses antes de aparecer en las muestras, unos veinte euros al día, y una factura de la luz que pagan las víctimas y que dobla lo que ingresa el operador.</description></item><item><title>El comando que miente</title><link>https://blog.efespain.com/capitulo-23/</link><pubDate>Tue, 01 Sep 2026 12:00:00 +0000</pubDate><guid>https://blog.efespain.com/capitulo-23/</guid><description>Dejé una contraseña puesta en un cebo y, un domingo, entraron por ella tres veces. Neutralicé lo que traían; lo que no vi hasta después fue lo que dejaron plantado — una línea en el .bashrc que hace que «top» mienta y esconda justo al proceso que se está comiendo la máquina. Un rootkit sin rootkit. Y al poner dos discos congelados uno al lado del otro apareció el detalle que lo cambia todo: la misma línea, con un número distinto.</description></item></channel></rss>